






Si se desea visitar un lugar maravilloso e impresionante, sin pensarlo dos veces, se recomienda “Achupallas”, una parroquia de ensueño que brinda paz, confort y libertad, conviviendo con los amables y acogedores habitantes, mientras se deleita con extraordinarios paisajes que ofrece la naturaleza del páramo andino y las magníficas construcciones que transportan a tiempos ancestrales; marcando experiencias inolvidables al conocer cada rincón de este pequeño paraíso.
La parroquia Achupallas está ubicada en el cantón Alausí a 28 km del mismo, al sur de la provincia de Chimborazo, con una población aproximada de 10.529 habitantes, una extensión de 1012 km2, un rango altitudinal promedio de 3.600 msnm y un clima que oscila entre 9°C en los páramos y 16°C en las zonas bajas, fue creada el 22 de abril de 1987. La actividad económica más relevante en la parroquia es la agropecuaria, ya que sus tierras fértiles permiten el sembrío principalmente de oca, mashua, melloco, cebada y habas en la parte alta; trigo, maíz, alverja, lenteja y chocho en la parte baja. Cuenta con 23 comunidades; Juval, Pallaguchi Huanca, San Francisco, Shagllay, Mapaguiña, Shumid, Matriz Achupallas, Bactibag, San Antonio, Chipcha, Cobshe Bajo, Cobshe Alto, Santa Rosa, Dolorosa, Pomacocho, Guangras, Guailla Chico, Guailla Grande, San Jose, Chinihuaico, Ozogoche Alto, Azuay, Ozogoche Bajo y Totoras; siendo está la parroquia la más extensa de Alausí. Está rodeada de paramos húmedos donde nacen ríos y riachuelos, que bañan sus fértiles tierras. Además, cuenta con bosque primario, bosque secundario, paramos andinos, lagunas naturales y hermosos paisajes multicolores, los cuales tienen una prioridad de conservación de media – alta, recalcando que la parte alta de la parroquia pertenece al Parque Nacional Sangay. Esta zona era de primordial importancia dentro del “Tahuantinsuyo”; se construyeron trojes y reservorios para almacenar productos agrícolas, ya que se constituyó en una zona ampliamente cerealera, abasteciendo a los sectores aledaños como: Sevilla, La Moya y Guasuntos.
PAPAS CON CUY

Plato típico de la sierra ecuatoriana, que tiene su distintivo especial en la parroquia Achupallas, ya que este es preparado con salsa de cebolla o pepa de zambo y servido con el cuy asado o al horno, en fiestas tradicionales de la parroquia.
FRITADA

Plato aclamado por los habitantes, la cual es elaborado con cerdo, criado y alimentado por los habitantes de la parroquia, quienes lo alimentan a base de cebada y suero de queso, dándole un toque especial al sabor de la fritada.
CHICHA DE JORA

Bebida típica en las fiestas tradicionales, preparada con maíz colorado, la cual se tuesta y se envuelve con hojas de tuga o también conocida como hoja de jauco, hasta esperar que salgan brotes para luego hacerle secar y molerla, siguiendo con la cocción que dura de 3 a 4 horas, para ser servida.
QUESILLO

Habitantes de la parroquia preparan artesanalmente el quesillo para vender a los demás pobladores, el cual es utilizado también para la preparación del pan.
CALDO DE GALLINA

Plato típico preparado principalmente para las fiestas tradicionales de la parroquia, la cual se hace con gallina criolla, alimentada a base de productos naturales, como el maíz.
LLAPINGACHOS
Exquisito plato típico a base de tortillas de papa, con la diferencia distintiva de otros, ya que este se suele acompañar con todo tipo de carne principalmente con seco de borrego, carne aclamada por el pueblo.
PAN CASERO

Los habitantes de la parroquia Achupallas, mantienen la tradición de elaborar su propio pan, rellenos de queso o de panela, siendo indispensable en cada noche, sirviéndose con agua aromática, colada o café caliente.
EMPANADILLAS

Elaborada por los habitantes de la comunidad, preparada a base de harina de trigo y frita en manteca de chancho al calor de la leña, para luego ser vendidas en sus tiendas.
VÍAS DE ACCESO
Saliendo de Alausí, se debe tomar la carretera Panamericana hacia el sur, pasar por Guasuntos y tomar la primera calle hacia la izquierda, la cual queda en la Moya, continuando recto por la misma calle, llega a la parroquia Achupallas.
Parra llegar a la parroquia Achupallas se debe tomar un bus interprovincial que le deje en Alausí, después puede tomar busetas que se dirigen a la parroquia, las cuales pasan por la calle 5 de junio o en la plaza; también puede tomar una camioneta que realiza recorridos hacia la parroquia, el recorrido hacia la parroquia tiene un tiempo aproximado de 45 minutos a una hora. Otra opción, es pedir al bus que lo deje en la comunidad Moya para luego tomar una camioneta que lo llevará hacia la parroquia.
RECOMENDACIONES
En la historia del Padre Juan de Velasco, escrita en 1789, Al relatar la conquista del Inca Huaynacápac, fabrico en las últimas fronteras cercanas al monte Lashuay, una gran torre, con otras fortalezas por todas sus cercanías. Al parecer enfrento allí a las tropas del Shyri Cacha, que tenía ya cogidos y fortificados los principales puestos.
La ribera oriental del rio Achupallas fue el último y más avanzado en que se hallaban acuartelados los Puruhaes, donde el Inca con sus tropas intento abrir paso, aun así no los Puruhaes no le permitieron. Detenido Huaynacápac, aprovecho el tiempo para fabricar un pequeño templo al sol y los célebres baños de aguas termales, al mismo tiempo, reclutaba nuevas tropas de los Cañaris para pasar aquel rio desalojando al enemigo, organizando una sangrienta batalla en donde triunfaron los cañaris. Quedando el inca con el paso libre, fabrico sobre la ribera occidental un pequeña torre, cuyos fragmentos se ven todavía y un puente de bejucos. Esta fue la famosa batalla de Achupallas que debió suceder cerca del año 1487.
La parroquia Achupallas fue fundada por el Mariscal Antonio José de Sucre, en el año de 1824, gracias a la familia Matinés, una familia colombiana que presto los servicios de hospedaje a las tropas comandadas por el General hacia la Batalla de Tarqui y en reconocimiento a este gesto, el mariscal elevo el territorio a Parroquia. El nombre ancestral de Achupallas proviene de la Reina Achu y el Rey Pallas, que vivían antes en un palacio, el cual es coliseo en la actualidad, el nombre de José de Achupallas fue dado por el padre Juan de Velasco, ya que antes la parroquia se llamaba Chocaypungo, que quiere decir la puerta del tope, llamada así por los dos caminos del inca que se encuentran en el sector, el camino que viene de Quito y el otro que viene de la costa.
Una pareja de esposos se quedó a dormir cerca de una laguna, cuando el esposo despertó la mujer había desaparecido, desesperado el hombre salió a buscarla, pero no la encontró, por lo que se regresó a casa por ayuda. Los habitantes de achupallas cuentan que este llego y tubo un sueño donde pudo observar la ubicación de su mujer, el señor desesperado fue a buscarla al lugar que había soñado, encontrándola dándole de lactar a una culebra o también nombrado como Urku Taita, “Espíritu del Monte”. Enfurecido y con ayuda de la mujer tomaron a la culebra y le dieron un machetazo, la culebra herida huyo arrastrándose rápidamente, dejando formado el río y la laguna de Culebrillas; al regresar la pareja a su casa, el hombre vuelve a tener un sueño visualizando a la mujer embarazada de la culebra, al igual que el nombre que le debería poner a la criatura y lo que tenía que hacer con él. Al dar a luz la mujer, el niño fue abandonado en la caverna del cerro, poco tiempo después el niño fue creciendo hasta hacerse el hombre del que todos hablan “Espíndola”, el bandolero de los páramos. Al crecer Espíndola se vuelve un hombre robusto y bien alto, características propias de un mismísimo Inca, que asaltaba a toda persona que se acerque a sus territorios, robando tantos tesoros, los cuales fueron guardados en el interior de una caverna, pasando una cascada, la cual cubre el ingreso, y evita el paso más al interior.
La caverna y la cascada donde guardo sus tesoros, la cual en la actualidad lleva el nombre de Espíndola, en honor al bandolero, se dice que son encantadas, ya que la caída de agua se vuelve más fuerte y comienza a faltar la respiración a quien intente entrar.
Según los habitantes solo se puede ingresar con un niño sin bautizar y un gato negro que servirán como ofrenda al ser extraño que habita en su interior, de esa manera obtendrá una parte del tesoro escondido de Espíndola. Cuenta la leyenda que dos personas habitantes de la parroquia, pudieron ingresar a la caverna, de las cuales solo una salió obteniendo una barra de oro y de su compañero no se volvió a saber jamás. La persona que pudo salir comenzó a tener mucha suerte y éxito en su vida, todo hasta que su barra de oro fue hurtada, después de su perdida comenzó a tener una vida de tragedia.
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